Ozonoterapia. Porque cura el ozono?

Ozonoterapia. Porque cura el ozono?

noviembre 18, 2018 Medicina General Ozonoterapia 0

A todos nos viene a la cabeza aquello de la “capa de ozono” o el peligro que acarrea el “agujero de ozono” que aún es más dramático.

Pero, en realidad, ¿qué es el ozono? El ozono se descubrió casualmente en un taller donde investigaban aparatos para producir electricidad (1785 Martinus van Marum). Con el tiempo se le ha da muchas utilidades no solo en la industria,  sino que también cura al aplicarlo sobre personas enfermas. Se trata de un “superoxigeno”. Digamos que es un oxígeno molecular solo que con un átomo más. O sea que tiene tres. Es un “trioxígeno”.

Eso se consigue al someter el oxigeno medicinal a una descarga eléctrica similar a la de un rayo. Entonces notamos ese olor picante característico que nos irrita la nariz  en la playa cuando ha habido una tormenta.

El ozono, aunque es derivado del oxígeno tienen diferentes propiedades. Tanto el ozono como el oxígeno se caracterizan por su capacidad oxidante. Pero, ¿cómo puede curar una sustancia que oxida si nosotros envejecemos o enfermamos por la misma oxidación? Esto necesita una aclaración. En el año 1954-1956, R. Gerschman y Harman llegaron a la conclusión que unas de las razones por la que  envejecemos y morimos es por la continua oxidación a la que estamos sometidos (… las radiaciones, el tabaco, la polución…etc.). Por entonces se promulgó el uso de antioxidantes naturales que aportamos con la alimentación para prevenir la temida “oxidación”: vitaminas A-D-C-, también bioflavonoides, resveratrol, vitamina Q-10, etc. que han llegado al conocimiento de todos aquellos que quieren durar cien años y cuidan celosamente su salud.

Si el ozono es la segunda sustancia más oxidante en la naturaleza, ¿cómo se puede creer que es beneficioso para nuestra salud o pueda curar enfermedades como la artritis, la arteriosclerosis o incluso el cáncer? necesitamos del oxigeno para seguir viviendo ya que forma parte del aire que respiramos (un 21%). Gracias al oxigeno nuestro organismo, a través del metabolismo oxidativo,  aprovecha toda la  energía de los alimentos, necesaria para vivir. Pero al tiempo que ganamos energía también se producen los famosos radicales libres derivados de esa “quema”. Son los famosos ROS o EROS en ingles (Radical Oxigen Species).

Nuestro organismo entonces necesita  unos agentes antioxidantes que nos protejan. Por una parte los que aportamos  con la alimentación, es decir, todos los vegetales y frutas  que tengan color pues es lo que necesitan ellos para protegerse de la oxidación del sol.

Pero además tenemos que contar con la llamada “defensa antioxidativa,” propia del organismo, que consiste en enzimas antioxidativas como son el Glutatión, SOD, Peroxidasa etc. Pues bien, estas dependen del estimulo de diferentes sustancias llamadas inductores, una de ellas es el ozono. Digamos que el ozono, cuando entra está en contacto con nuestras células, las “induce” a producir dichas enzimas reforzando así nuestra protección  contra la oxidación.

Con lo expuesto se deduce que la ozonoterapia puede ser terapéutica para todas aquellas enfermedades donde el factor “oxidación” esté presente. Podríamos afirmar que son aquellas enfermedades  donde predomine el desgaste, como la artrosis, las dermatosis, el Alzheimer, la vejez en si… etc.

  • ¿Cómo y cuando aplicamos la ozonoterapia?

Todas las vías de administracion medicamentosas son válidas excepto la pulmonar o respiratoria. El epitelio que recubre por dentro los bronquios no soporta el ozono (ni siquiera el oxigeno puro, hay que administrarlo a bajas concentraciones).

  • La administración del ozono también va en función del nivel de oxidación del paciente (estrés oxidativo).

Los beneficios del ozono se obtienen cuando se reduce el estrés oxidativo  que es el causante  de la acidez  y la aparición de sustancias pro-inflamatorias. Si leemos el prospecto de los anti-inflamatorios comprobaremos que son neutralizadores de estas sustancias “algógenas” o sea causantes de sensaciones dolorosas.

Pero hay más, el ozono en si es antiséptico-bactericida, por ello se utiliza para desinfectar quirófanos, piscinas, etc. También es vasodilatador pues aumenta el óxido nítrico en la sangre. Además, facilita la liberación de oxigeno por parte de los glóbulos rojos a las células. Aumenta el rendimiento muscular ya que incrementa el aporte de azúcar y nutrientes a los músculos.

Por último, la ozonoterapia  es poderosa potenciando el sistema de defensa o inmunitario, especialmente en los niños, a los cuales se les administra vía rectal. Previniendo catarros y bronquitis por lo que no necesitarían atención antibiótica o lo que es peor, cortisónicos para el asma. También para la gente mayor librándolos de pasar por el quirófano para sustituir sus huesos por prótesis. También todo lo relacionado con la microcirculación cerebral (vértigos, mareos, insomnios…).

La ozonoterapia es una técnica útil, eficaz y sin ningún efecto secundario perjudicial para el paciente.

 

 

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