OZONOTERAPIA. UNA TERAPIA DEFINITIVA

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ESTADO DE LA MICROBIOTA Y PROCESOS INFECCIOSOS

El ozono fue descubierto a finales del siglo XVIII por Christian Friedrich Schönbein (1799-1868). Su aplicación en medicina comenzó durante la Primera Guerra Mundial (1915-1918), donde se utilizó para desinfectar heridas. Con el tiempo se fueron identificando otras propiedades terapéuticas de gran interés.

El ozono es conocido como el “Gas de la Vida”, pues forma una capa protectora alrededor del planeta Tierra que nos resguarda de la radiación ultravioleta letal procedente del sol. Administrado correctamente, ofrece a los organismos vivos aeróbicos una notable protección frente a las oxidaciones perjudiciales causadas por radicales libres (envejecimiento), además de ejercer otros efectos beneficiosos propios de la molécula triatómica de oxígeno, como su acción microcida, virucida y funguicida.

En reconocimiento a los médicos e investigadores que demostraron su utilidad en la lucha contra la enfermedad, cabe mencionar: • Su descubridor en el siglo XVIII, Christian Friedrich Schönbein. • Durante la I Guerra Mundial, su uso en soldados alemanes con gangrena (Wolf). • El dentista suizo E. A. Fish. • El cirujano E. Payr, quien inyectó pequeñas cantidades en vena. • El Dr. Aubourg en Francia, en casos de colitis ulcerosa. • Joachim Hänsler (1908-1981), quien lo aplicó en medicina humana y fundó la firma de generadores “Hänsler”.

La ozonoterapia no está exenta de riesgos. Es un gas con una capacidad oxidante elevada, tradicionalmente considerada la mayor después del flúor. Pero ¿qué terapia carece de peligro? Una simple inyección de antibiótico o antiálgico puede causar la muerte si se administra incorrectamente o si el paciente es alérgico. El ozono, cuando se inyecta a concentraciones terapéuticas y con buena praxis, es una terapia limpia y segura.

Tras más de 50 años utilizándolo en mi clínica, hemos registrado muy pocos “disgustos”, por no decir ninguno. No obstante, pueden aparecer complicaciones en manos inexpertas que desconocen su comportamiento como gas y su doble faceta “oxidante-antioxidante”. Cuando se administra a dosis “domesticadas” (Dr. Bocci), actúa como oxidante frente a lo que encuentra: virus, bacterias, hongos, células cancerígenas, etc. También podría actuar sobre nuestras propias células, pero estas cuentan con protección natural gracias a enzimas antioxidantes como peroxidasas, SOD y catalasa, cuya producción aumenta con la aplicación del ozono. Así, el ozono presenta una doble acción.

Además de potenciar estas enzimas antioxidantes intrínsecas, nuestra sangre contiene moléculas que nos protegen del efecto oxidante, como la bilirrubina, el ácido úrico y los nutrientes de la dieta. La industria alimentaria ha destacado especialmente las vitaminas C, A y E, el resveratrol (hollejo de la uva) y los bioflavonoides presentes en frutas y hortalizas de colores intensos.

Deseo aclarar ciertos conceptos erróneos acerca de su supuesta toxicidad y sus famosas contraindicaciones: Trastornos tiroideos Hipoglucemias Cáncer Favismo…

En 36 años de práctica nunca he observado efectos adversos relacionados con estas condiciones. En particular, quiero explicar su uso en el cáncer. Es una terapia útil que algunos oncólogos han incorporado (Dr. Casas, Barcelona). El ozono es un oxidante, igual que muchas sustancias empleadas en quimioterapia. Se aprovecha de la incapacidad antioxidativa de las células cancerosas, que se replican tan rápido que no sintetizan las enzimas antioxidantes necesarias. De este modo, oxida las membranas celulares del tumor mientras potencia la capacidad de las células sanas para fabricar dichas enzimas. El efecto, por tanto, es doble. Esto no significa que cure el cáncer, cuya evolución depende de múltiples factores (psicológicos, sociales, nutricionales, tóxicos, etc.).

En cuanto al favismo (déficit de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa), su rareza hace que no sea relevante en la práctica clínica.

La molécula de ozono no puede generar alergias, pues no es más que oxígeno. Podría investigarse el nivel de histaminosis, aunque también es improbable.

En resumen, la terapia con ozono ofrece numerosas ventajas y muy pocas desventajas. Sus efectos secundarios o colaterales pueden considerarse prácticamente nulos.

Las indicaciones abarcan todas aquellas patologías en las que estén presentes la intoxicación, la degeneración y, en definitiva, el envejecimiento. Hablamos de la mayoría de enfermedades que afectan a nuestra salud. Dejo aquí una lista a la que se van sumando cada vez más patologías, frente a las cuales nuestra experiencia demuestra que podemos ganar la batalla.

INDICACIONES TERAPEUTICAS DE LA OZONOTERAPIA

Clasificación por áreas clínicas

1. Aparato osteoarticular

Artritis reumatoide.

Artrosis de rodilla, cadera, tobillo y otras articulaciones.

Dolor de hombro (periartritis escapulohumeral).

Juanete (hallux valgus).

Fascitis plantar.

Bursitis.

Gota e hiperuricemia.

2. Columna vertebral y región lumbopélvica

Hernia discal.

Síndrome facetario.

Dolor lumbosacro.

Sacralgia.

Coccigodinia.

Síndrome de la cola de caballo.

3. Aparato circulatorio y vascular

Trombosis.

Hormigueos y parestesias.

Calambres.

Insuficiencia circulatoria periférica.

Aterosclerosis obliterante y otras enfermedades vasculares degenerativas.

Linfangitis.

Microvarices.

Úlceras vasculares de los miembros inferiores.

Pie diabético.

Cardiopatía isquémica.

Estenosis cardíaca.

Angina de pecho.

4. Piel, heridas y cicatrización

Herpes zóster.

Úlceras herpéticas.

Infecciones víricas cutáneas.

Quemaduras.

Heridas y alteraciones de la cicatrización.

Úlceras diabéticas.

Queloides.

5. Aparato genital y genitourinario

Procesos inflamatorios y abscesos mamarios.

Infecciones genitourinarias.

Balanitis, incluidas las de origen fúngico.

Vaginitis.

Infección por el virus del papiloma humano (VPH).

6. Aparato digestivo y hepatología

Hepatitis C aguda.

Hepatitis C crónica.

Cirrosis hepática.

Diarreas.

Colitis ulcerosa.

Enfermedad de Crohn.

Parasitosis intestinales.

7. Sistema nervioso y órganos de los sentidos

Demencia senil.

Enfermedad de Alzheimer.

Neuropatía óptica.

Retinosis pigmentaria.

Degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

Síndrome vestibulococlear.

Vértigo asociado a la enfermedad de Ménière.

Migraña.

Cefaleas.

Alteraciones sensoriales asociadas a la migraña.

8. Otorrinolaringología (ORL)

Amigdalitis crónica.

Faringitis infecciosa.

Otitis.

9. Enfermedades infecciosas

Enfermedad de Lyme.

Enfermedades de origen vírico, como la gripe y las hepatitis.

10. Oncología y otras aplicaciones

Uso coadyuvante en terapias oncológicas.

Tumores, en el contexto de propuestas de investigación o aplicaciones experimentales.

Aplicaciones experimentales en determinados casos de sida.

Complicaciones yatrogénicas de la mucosa gastrointestinal asociadas a citostáticos.

Tratamiento local de determinados procesos sépticos, como la osteomielitis.

Procesos inflamatorios pélvicos.

Complicaciones sépticas posoperatorias en fracturas de tibia.

Osteocondrosis vertebral.

Dr. José Faus Vitoria (Nº de Col: 9582-Valencia)

 

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